Manifiesto SIHMA


Vínculos interpersonales, dinámicas sociales y prácticas en el ejercicio del poder en la América Hispana (siglo XVII).

En las dos últimas décadas se ha producido una lenta pero profunda trasformación en la imagen y la percepción de las diversas y heterogéneas sociedades en la América Hispana. La vía a través de la cual se está produciendo el cambio es el desplazamiento del interés de la estructura a la acción social, de los grupos a las dinámicas, de lo estable a lo cambiante, de lo previsible a lo contingente. El nuevo enfoque ha permitido comprender la fluidez de las relaciones en aquellas sociedades (ahora siempre en plural), la considerable distancia existente entre norma y práctica, así como la amplia gama de sectores fronterizos, ajenos a una clasificación preestablecida, y su decisiva influencia en la configuración y el funcionamiento de las sociedades hispanoamericanas de la época colonial.

Hablar de relaciones interpersonales es hablar de personas, de actores individuales que se relacionan entre sí, que no resultan comprensibles fuera de su contexto, pero que son, asimismo, causa de él, ya que son los individuos y los vínculos que ellos generan quienes construyen la sociedad, siendo los agentes del cambio social.  Mas que reconstruir historias individuales –aisladas o interconectadas- se pretende explotar el potencial explicativo de la experiencia personal detallada para ilustrar un proceso más amplio, recurriendo a una “ejemplificación” en la que el microcosmos de un momento refleja un macrocosmos social más amplio.

La considerable distancia entre norma y practica observada con frecuencia en los comportamientos - tanto en el ámbito político como en las dinámicas sociales en las cuales se inserta- constituye un elemento clave en esta perspectiva, permitiendo obtener una imagen más armoniosa entre lo que se decía, lo que se pensaba, lo que se hacía y lo que se debería hacer, actividades no siempre coherentes entre sí. A través de tales consideraciones, puede alcanzarse una visión más clara y definida no tanto de cómo eran, sino cómo funcionaban las sociedades coloniales.

La aplicación de esta metodología de análisis a las dinámicas sociales permite comprender mejor como tales sociedades fueron el resultado de múltiples interacciones y contactos -en muchos casos imprevisibles y contingentes-,   entre individuos de diferente condición, cuya movilidad social y espacial influyó considerablemente en la percepción que de sí mismos tuvieron y en la imagen que proyectaron hacia el exterior. En este marco, la documentación notarial constituye una fuente primaria esencial, al permitir aplicar un enfoque de tipo emic para reconstruir los procesos inherentes a la sociedad estudiada y desarrollar categorías analíticas desde dentro de ella, minimizando, en consecuencia, categorías analíticas previas a los patrones de la sociedad en cuestión, y evitando que temas previamente definidos se conviertan en el programa de investigación.

Interesa asimismo resaltar la importancia de los vínculos interpersonales en el ámbito de la cultura política, entendida como el resultado de la conjunción y el condicionamiento recíproco entre los discursos y las prácticas sociales en el marco de una concepción relacional del poder. En este sentido, se reconoce la influencia decisiva de las pautas culturales de la edad moderna en la configuración de un sistema político y en los criterios de sociabilidad, al tiempo que se resalta la necesidad de traspasar los ámbitos institucionalizados de poder enfatizando el papel de los mecanismos informales. En consecuencia, se asume que en las sociedades de la América moderna no tenían lugar lo político y lo administrativo como ámbitos diferenciados y específicos, sino que ambos planos guardaban una estrecha vinculación con la sociedad, hasta el punto de que resultaba muy difícil establecer una clara distinción entre los recursos privados y los públicos en el ejercicio del poder. En este contexto, el servicio y la negociación como normas básicas de la comunidad política y la reciprocidad (a través de vínculos verticales y horizontales), son entendidas como pauta consensuada de comportamiento de la sociedad en su conjunto.

Concebida la Monarquía Hispánica como una unidad y como un referente implícito de análisis, se busca resaltar la sincronización y la semejanza de los fenómenos, los desarrollos y las tendencias experimentadas en varios espacios del mundo hispánico y el análisis de los condicionamientos recíprocos entre los territorios americanos y el resto de la monarquía. El reconocimiento de esta unidad, que eventualmente podía llegar a funcionar como un sistema, se realiza a partir de las características peculiares de los virreinatos americanos, donde el hecho colonial y la conformación de sociedades multiculturales y multiétnicas condicionaron la aparición de fenómenos y realidades singulares.

En conclusión, esta línea de investigación –aplicada en diferentes frentes- pretende ahondar en el estudio de las dinámicas sociales en la América Hispana a lo largo del siglo XVII a través del análisis de los discursos políticos, las normas y las prácticas en espacios concretos. No se pretende tanto cuestionar planteamientos previos, cuanto ofrecer una visión más sutil y pormenorizada de sociedades e individuos sumamente versátiles.

 

Para mas información sobre esta línea de investigación véase:

PONCE LEIVA, Pilar; “Por el mucho amor que les tengo…. Sensibilidades y dinámicas sociales en Quito (siglo XVII)” En: Langue, F. - Bernabeu, S. (Coords); Fronteras y sensibilidades en las Américas. Madrid. Ed. Doce Calles. 2011, pp.21-44.

PONCE LEIVA, Pilar – AMADORI, Arrigo; “Redes sociales y ejercicio del poder en la América Hispana: consideraciones teóricas y propuestas de análisis”. Revista Complutense de Historia de América, nº 34. Madrid. 2008, pp.15-42.